Los grabados más famosos son moai y pukao en toba volcánica, obra de talleres cooperativos hace siglos. Hoy la cantería a gran escala está limitada por ley y ética de conservación; lo cotidiano es madera, piedra pequeña u hueso para joyería y arte.
Moái, ahu y custodia
Las campañas de restauración desde mediados del siglo XX reasentaron estatuas experimentalmente y estabilizaron mampostería; esos proyectos alimentan cómo los guías explican ingeniería y trabajo comunitario.
Ma’u Henua y autoridades del parque publican normas sobre tocar, trepar o recoger lascas; hasta pequeños fragmentos son depósito arqueológico.
Madera, memoria y artesanía
La talla en madera retoma remos, ‘staff gods’ y estilización moai; los artistas firman y explican qué símbolos son emblemas familiares frente a patrones genéricos para turismo.
Comprar directamente a artesanos reconocidos devuelve más ingreso que recuerdos importados en masa con etiqueta ‘estilo Rapa Nui’.
Tablillas rongorongo (patrimonio no tallado nuevo)
Las tablillas con glifos rongorongo son de los artefactos más debatidos de Oceanía; el sistema sigue sin descifrar. Museos conservan piezas seguras; otras se dispersaron en el siglo XIX. No son plantillas para copia casual—las políticas fotográficas son estrictas.
Investigadores escanean y catalogan tablillas en colaboración; la divulgación a veces usa facsímiles para que los originales queden en almacén climatizado.
Qué deben evitar los visitantes
No recoja piedras, lascas o conchas en sectores arqueológicos como souvenir; pueden aplicarse multas locales y de exportación.
Grafiti en cualquier roca—aun lejos de un ahu famoso—es tomado en serio por la comunidad y guardaparques.