Rapa Nui no es una isla típica de “solo playas”—la mayoría del litoral es lava abrupta. Las dos bahías arenosas famosas son Anakena al norte (palmeras, moáis de fondo, baño más tranquilo si el oleaje lo permite) y Ovahe cercana, con acantilados de escoria rojiza y ambiente más íntimo.
Lo esencial de Anakena
La leyenda sitúa aquí el desembarco de Hotu Matuʻa; Ahu Nau Nau respalda la playa con moáis finamente tallados. Fines de semana y días de crucero llenan—llegue temprano, efectivo para snacks y ojo con la resaca. Respete cuerdas arqueológicas y no vuele drones salvo permiso explícito.
Ovahe y calas
Ovahe queda al este de Anakena bajo acantilados pastel—más ventosa, playa angosta y corrientes fuertes según marea. Otras calitas rocosas al norte invitan a caminar más que a nadar largo.
Snorkel y entrada desde costa
En días claros hay peces en repisas rocosas, pero no hay arrecife barrera como en atolones—oleaje, resaca y erizos exigen precaución. Alquile máscaras de calidad o únase a operadores guiados en vez de nadar lejos solo.
Atardecer y ética fotográfica
Las costas al oeste cerca de Hanga Roa—especialmente Ahu Tahai—son clásicas para siluetas al atardecer. Trípodes abundan; respete espacio, silencie drones y no suba a las estatuas. Pozas y vida marina están protegidas—observe, no recolecte.